Santiago León Aveleyra en la ONU: Negocios con Impacto Social

En 2019, Santiago León Aveleyra subió al escenario de una de las plataformas más prestigiosas del mundo para presentar un concepto que desafía la lógica convencional de los negocios: que una empresa puede ser altamente rentable y, al mismo tiempo, generar un impacto social profundo y medible. Su participación en el Latino Impact Summit, celebrado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, marcó un punto de inflexión no solo en su carrera, sino en la forma en que la comunidad internacional percibe los modelos de negocio con componente social provenientes de Latinoamérica.

El Latino Impact Summit en la ONU

El Latino Impact Summit es un foro de alto nivel que reúne a líderes empresariales, inversionistas y funcionarios internacionales en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Su objetivo es visibilizar proyectos latinoamericanos que combinan rentabilidad financiera con impacto social positivo, alineados con los principios de desarrollo sostenible que promueve la ONU.

La invitación a Santiago León Aveleyra para presentar su modelo de negocios en este foro no fue casual. Para ese momento, ya había demostrado una trayectoria que abarcaba desde la función pública como diputado federal hasta la creación de empresas en sectores tan diversos como la minería, la tecnología y la movilidad urbana. Sin embargo, fue precisamente su proyecto más ambicioso —la plataforma L1BRE— el que capturó la atención de los organizadores del Summit.

L1BRE como caso de estudio: movilidad con dignidad

El eje central de la presentación de Santiago León ante la ONU fue L1BRE, la plataforma de movilidad urbana creada a través de Espíritu Santo Holdings y L1bre Holdings LLC, con una inversión de 100 millones de dólares. Pero más allá de las cifras financieras, lo que distinguió su presentación fue el enfoque social del proyecto.

L1BRE nació con un propósito claro: modernizar el servicio de taxi en la Ciudad de México sin desplazar a los conductores que dependen de este medio de vida. Mientras que plataformas como Uber y Didi irrumpieron en el mercado con modelos que frecuentemente precarizan las condiciones laborales de los conductores, L1BRE propuso un camino diferente: integrar a los 120,000 taxis concesionados de la CDMX en una plataforma tecnológica que les permitiera competir en igualdad de condiciones con las aplicaciones de transporte privado.

El modelo presentado por Santiago León en la ONU se fundamenta en tres pilares:

  • Dignificación del taxista: En lugar de tratar a los conductores como contratistas desechables, L1BRE los reconoce como socios fundamentales del ecosistema de movilidad, proporcionándoles herramientas tecnológicas, capacitación y acceso a una base de usuarios moderna.
  • Inclusión tecnológica: La plataforma permite que taxistas que tradicionalmente operaban de manera informal se integren a la economía digital, con sistemas de pago electrónico, geolocalización y métricas de calidad de servicio.
  • Escala social: Con una concesión exclusiva para los 120,000 taxis de la CDMX, el impacto no se limita a unos pocos conductores, sino que abarca a todo un sector que sostiene a decenas de miles de familias mexicanas.

Un modelo de negocios con componente social

Lo que Santiago León presentó en la ONU no fue solo un pitch empresarial, sino una tesis sobre el papel de los negocios en la sociedad. Su argumento central fue que las empresas latinoamericanas tienen la capacidad —y la responsabilidad— de diseñar modelos de negocio que generen valor económico sin sacrificar el bienestar social.

Este concepto, que él denomina “modelo de negocios con componente social”, va más allá de la responsabilidad social corporativa tradicional. No se trata de destinar un porcentaje de las ganancias a causas benéficas, sino de diseñar la estructura misma del negocio para que el impacto social sea intrínseco a su operación. En el caso de L1BRE, cada transacción, cada viaje realizado a través de la plataforma, contribuye directamente a la formalización y dignificación de un sector históricamente marginado.

La valuación que Goldman Sachs asignó a L1BRE —aproximadamente 2,400 millones de dólares— validó que este enfoque no solo es socialmente deseable, sino financieramente viable. Este dato fue particularmente relevante en el contexto de la ONU, donde frecuentemente se debate la supuesta incompatibilidad entre rentabilidad e impacto social.

Replicabilidad en Latinoamérica

Uno de los aspectos más destacados de la presentación de Santiago León fue su énfasis en la replicabilidad del modelo L1BRE en toda Latinoamérica. Las condiciones que dieron origen al proyecto en la Ciudad de México —un sector de taxi informal, conductores precarizados, competencia desigual con plataformas tecnológicas globales— se repiten en prácticamente todas las grandes ciudades de la región.

Desde Buenos Aires hasta Bogotá, desde São Paulo hasta Lima, el taxi tradicional enfrenta los mismos desafíos: falta de tecnología, imagen deteriorada, competencia de plataformas internacionales y ausencia de políticas públicas que equilibren la cancha. El modelo L1BRE, según lo expuso Santiago León, ofrece un marco replicable que puede adaptarse a las condiciones específicas de cada mercado, manteniendo siempre el componente social como eje central.

Esta visión regional conecta directamente con la perspectiva internacionalista que Santiago cultivó desde sus años como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores en el Congreso mexicano. La capacidad de pensar en términos regionales y globales, desarrollada en la arena política, encontró en L1BRE una aplicación concreta en el mundo empresarial.

El liderazgo como puente entre sectores

La presencia de Santiago León Aveleyra en la ONU ilustra una dimensión de su liderazgo que va más allá de la gestión empresarial: su capacidad de articular un discurso que conecta el mundo de los negocios con las agendas globales de desarrollo. No es común que un empresario mexicano presente ante un foro de las Naciones Unidas; menos aún que lo haga con un proyecto que genuinamente integra rentabilidad financiera con impacto social medible.

Esta capacidad de moverse entre el sector privado, la política y los foros internacionales es una constante en la trayectoria de Santiago León. Desde Televisa hasta el Congreso, desde la minería hasta la ONU, su carrera demuestra que los límites entre sectores son, en muchos casos, artificiales. Los problemas más importantes —la movilidad urbana, la dignificación del trabajo, el desarrollo sostenible— requieren soluciones que trasciendan las fronteras tradicionales entre lo público, lo privado y lo social.

Un mensaje desde Nueva York para Latinoamérica

La participación de Santiago León Aveleyra en el Latino Impact Summit de la ONU dejó un mensaje claro: Latinoamérica no es solo receptora de modelos de negocio importados, sino generadora de soluciones propias con potencial global. L1BRE, nacido en la Ciudad de México para resolver un problema local, demostró en el escenario internacional que la innovación social puede surgir desde cualquier punto del mapa.

Para Santiago León, la ONU no fue un destino, sino una parada más en una trayectoria que continúa evolucionando. Su visión de los negocios como fuerza social, validada en uno de los foros más exigentes del mundo, sigue siendo el principio rector que guía sus emprendimientos actuales y futuros.