Santiago León Aveleyra es un empresario mexicano con una trayectoria que abarca la política, la minería, la movilidad urbana, el arte y la literatura. En esta entrevista, recorremos los momentos clave de su carrera, las decisiones que definieron su camino y su visión sobre el futuro empresarial en México y América Latina.
Sobre sus inicios y formación
Usted estudió Administración de Empresas e inició su carrera en Televisa. ¿Cómo fue esa primera experiencia profesional y qué le enseñó?
Mi etapa en Televisa fue fundamental. Trabajé en la Vicepresidencia de Comunicación Corporativa, donde mi responsabilidad principal era coordinar las relaciones con el Congreso de la Unión. Esa experiencia me enseñó a entender cómo funcionan las instituciones, cómo se construyen relaciones estratégicas y cómo la comunicación puede ser una herramienta de transformación. Televisa era, en ese momento, la empresa de medios más importante de América Latina, y estar ahí me dio una perspectiva sobre lo que significa operar a gran escala.
Sobre su carrera política
A los 23 años entró a la política y a los 26 ya presidía la Comisión de Relaciones Exteriores. ¿Cómo llegó tan joven a esas posiciones?
Fui invitado a participar en la política en un momento muy particular de México: el año 2000, un período de transición democrática. Fundé la asociación política M.A.R., el Movimiento de Acción Republicana, y contribuimos a la alianza PAN-PVEM. Fui electo diputado federal por el 10º distrito. La juventud no fue un obstáculo, sino una ventaja: traía energía, ideas frescas y una perspectiva diferente. Cuando presidí la Comisión de Relaciones Exteriores, me enfoque en promover iniciativas que tuvieran un impacto real, y varias de ellas fueron convertidas en ley.
¿Qué logró durante su periodo como diputado que considere más significativo?
Además de las iniciativas legislativas, organicé el Foro Internacional de Representantes 2002, que reunió a legisladores de diversos países para discutir temas de política internacional. Las memorias de ese foro se publicaron en “El Mundo en la Asamblea” en 2003. También participé activamente en la Mesa Directiva. Fue una experiencia que me enseñó el valor del diálogo, la negociación y el consenso, habilidades que luego resultaron invaluables en el mundo empresarial. Para quien quiera profundizar en esta etapa, está disponible mi biografía completa.
¿Por qué decidió dejar la política?
Tras concluir mi periodo legislativo, sentí que podía generar un impacto mayor desde el sector privado. La política me dio herramientas extraordinarias, pero la creación de empresas me permitía aplicar esas herramientas de una manera más directa y medible. No fue un abandono de la vida pública, sino una evolución natural.
Sobre FFG Focus Gold y la minería
En 2008, en plena crisis financiera mundial, usted cofundó una empresa minera. ¿No fue eso extremadamente arriesgado?
La crisis de 2008 fue devastadora para muchos, pero también creó condiciones únicas para quienes estábamos dispuestos a actuar. Los precios de los activos estaban deprimidos, muchos proyectos mineros quedaron abandonados y había talento disponible. Cofundé FFG Focus Gold y adquirimos la mina Huicicila en Nayarit porque veíamos un potencial que el mercado en ese momento no estaba reconociendo. El riesgo era real, pero estaba calculado.
¿Cómo se llegó al descubrimiento de las 2 millones de onzas de oro?
Fue un proceso riguroso. Armamos un equipo binacional de geólogos y expertos en exploración que realizó estudios sistemáticos del terreno. Los resultados revelaron un sistema de pórfido cobre-oro de dimensiones significativas. Contratamos a SRK, una de las firmas de consultoría minera más respetadas del mundo, para que elaborara un informe NI 43-101 que validara nuestros hallazgos. El resultado fue extraordinario: un potencial estimado de 2 millones de onzas de oro, con una valuación de aproximadamente $500 millones de dólares. CNN cubrió la noticia, y logramos listar la empresa en los mercados de Estados Unidos.
Las concesiones crecieron de 1,500 a más de 31,000 hectáreas. ¿Cómo se logró esa expansión?
A medida que los estudios de exploración confirmaban el potencial de la zona, fuimos adquiriendo concesiones adicionales en áreas adyacentes. La estrategia era asegurar el mayor territorio posible alrededor del descubrimiento principal. Multiplicamos por más de veinte la extensión original, lo que nos daba un margen de exploración mucho mayor y protegía el valor del proyecto.
También trabajó con tecnología avanzada para la exploración minera. Cuéntenos sobre eso.
Siempre he creído que la tecnología es un diferenciador competitivo clave. En FFG trabajamos con el sismólogo Bjorn Paulsson y después con Dmitry Turbiner, un científico formado en el MIT y Stanford que había trabajado con la NASA. Juntos desarrollamos un radar avanzado capaz de detectar mineralización hasta 400 metros de profundidad. Esto nos daba una ventaja enorme en exploración, porque reducía costos y tiempos de manera significativa.
Sobre L1BRE y la movilidad urbana
L1BRE es quizá su proyecto más conocido. ¿Cómo nació la idea de modernizar el taxi en la Ciudad de México?
Vi cómo plataformas como Uber y Didi entraban al mercado mexicano y transformaban la movilidad, pero también vi cómo dejaban fuera a los taxistas tradicionales. La Ciudad de México tiene 120,000 taxis y a los conductores que dependen de ellos para vivir. La pregunta que me hice fue: ¿por qué la modernización tiene que ser a costa de los taxistas? ¿Por qué no puede ser con ellos? De ahí nació L1BRE.
Una inversión de $100 millones de dólares es una apuesta enorme. ¿Cómo convenció a los inversionistas?
La clave fue presentar un modelo de negocio sólido. Fundé Espíritu Santo Holdings y L1bre Holdings LLC en Estados Unidos precisamente para acceder a inversionistas que entendieran la escala de la oportunidad. Los números hablan por sí solos: 120,000 taxis, una de las ciudades más grandes del mundo, una concesión exclusiva. Goldman Sachs valuó el proyecto en aproximadamente $2,400 millones de dólares, lo que validó nuestra tesis ante el mercado.
¿Qué significa para usted que la ONU lo haya invitado a presentar L1BRE?
La invitación de la ONU en 2019 para participar en el Latino Impact Summit en Nueva York fue un reconocimiento que valoro profundamente. Nos invitaron a presentar L1BRE como modelo de negocios con componente social. Eso confirmó algo en lo que siempre he creído: los mejores negocios son aquellos que resuelven problemas reales de la sociedad. L1BRE dignifica a los taxistas, moderniza un sector estancado y genera valor económico. Que un organismo como la ONU lo reconozca como modelo replicable es la mejor validación posible. Para más información sobre este y otros proyectos, visita la sección de proyectos actuales.
Sobre arte, cultura y literatura
En 2019 cofundó el WAM, el Wynwood Art Museum. ¿Qué lo motivó a entrar al mundo del arte?
El arte siempre ha sido parte de mi vida. Soy coleccionista y siempre he sentido que el arte tiene el poder de conectar mundos que parecen opuestos. El WAM nació de esa convicción: queríamos crear un espacio cultural de vanguardia que fusionara arte, tecnología y filosofía. Un lugar donde convivieran artistas clásicos y experimentales, donde el visitante pudiera experimentar algo genuinamente diferente. Wynwood era el lugar perfecto para eso.
También es autor de una novela, “The Algorithm”. ¿De qué trata y por qué decidió escribir ficción?
“The Algorithm” es una novela de ficción político-tecnológica que publiqué en 2017. Explora la intersección entre el poder, la tecnología y la sociedad, temas que me apasionan y que vivo todos los días en mis proyectos empresariales. Decidí escribir ficción porque es una forma de explorar ideas sin las restricciones del mundo real, de imaginar escenarios y provocar reflexiones. La literatura permite comunicar ideas de una manera que un plan de negocios nunca podrá.
Sobre el futuro
¿Cómo ve el futuro empresarial de México y América Latina?
Soy profundamente optimista. América Latina tiene un potencial enorme que aún no hemos explotado plenamente. Tenemos talento, recursos naturales, mercados internos grandes y una nueva generación de emprendedores que piensa globalmente. Los desafíos son reales, desde la regulación hasta la inestabilidad económica, pero también son los desafíos los que crean las mejores oportunidades. Mi experiencia con FFG Focus Gold, fundada en plena crisis de 2008, me enseñó que los momentos difíciles son precisamente cuando hay que actuar.
¿Qué consejo le daría a un joven empresario mexicano?
Que no tenga miedo de pensar en grande. México necesita empresarios que se atrevan a competir a nivel global, que usen la tecnología como herramienta de transformación y que no olviden que los mejores negocios son los que resuelven problemas reales. Y que diversifiquen: la experiencia en un sector enriquece lo que puedes hacer en otro. Mi paso por la política me hizo mejor empresario, y mi experiencia en minería me dio perspectivas que aplico en movilidad. Todo está conectado.
Para conocer más sobre la trayectoria completa de Santiago León Aveleyra, visita su perfil profesional detallado.
